miércoles, 11 de octubre de 2023

Nakba o lo que la verdad esconde

 



Nakba es un término árabe (النكبة) que significa "catástrofe" o "desastre", utilizado para designar al éxodo palestino. La expulsión por la fuerza o "desplazamiento obligatorio" de la población autóctona palestina.

Monumento a la marcha de la muerte del campo de concentración de Sachsenhausen en Blievenstorf.
ÉpocaSegunda Guerra Mundial
ContextoHolocausto
PerpetradoresAlemania nazi
Schutzstaffel-SS
VíctimasPueblo judío
Las marchas de la muerte son marchas forzadas de prisioneros de guerra u otros prisioneros o personas deportadas. Aquellos que son obligados a marchar deben caminar largas distancias por un periodo de tiempo extremadamente largo y no se les provee comida o agua, o se considera esta provisión "inadecuada". Los prisioneros que colapsan son dejados a su suerte o ejecutados por los guardias.

¿Cómo un pueblo que venía de ser perseguido, torturado y casi aniquilado se convierte en perseguidor, torturador y aniquilador de otro pueblo?
"Heredarás la tierra inhóspita, pantanosa, bañada de sangre y muerte. Y ahora que por fin está bastante claro dónde estás y dónde estoy, sé por primera vez que tendré fuerzas para construir contigo una amistad en el territorio del amor, y acabarán organizando excursiones para venir a preguntarnos cómo hicimos".

La historiadora israelí Anita Shapira afirma, el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial –incluida la percibida debilidad judía frente a la persecución- hicieron de la lucha por la tierra contra los árabes un asunto de vida o muerte. Cerca de 700.000 judíos emigraron a Israel entre mayo de 1948 y diciembre de 1951, especialmente desde Europa, Asia y África, lo que contribuyó a doblar la población judía de Israel. Además, en 1950 se aprobó en el parlamento israelí la Ley del Retorno, que permitía a cualquier judío del mundo obtener la nacionalidad israelí de manera casi inmediata, si bien negaba dicha posibilidad a los palestinos exiliados. A los inmigrantes judíos les entregaron las casas de los palestinos expulsados, en parte porque había una inevitable escasez de casas, pero también como una política preconcebida para dificultar la reclamación legal de sus hogares por parte de sus propietarios originales. Por otro lado, los inmigrantes judíos podían comprar los muebles de los palestinos expulsados mediante la oficina del Custodio de Propiedad Ausente. Incluso los palestinos que todavía permanecían en Israel fueron denominados “presentes ausentes” y se les consideró físicamente presentes pero legalmente ausentes, por lo que perdieron toda posibilidad de reclamar sus propiedades.​ Hacia marzo de 1950, Ramla tenía una población de 8.600 judíos y 1.300 palestinos, mientras que en Lod vivían 8.400 judíos y 1.000 palestinos. La mayoría de los judíos que se asentaron en ambas ciudades provenían de Asia o del norte de ÁfricaLos trabajadores palestinos que pudieron permanecer en las ciudades fueron confinados en guetos

El gobernador militar de la zona dividió la región en tres zonas: Ramla, Lod y Rakevet, un barrio de Lod creado por los británicos para los trabajadores del tren, y declaró las zonas árabes en estos sectores como “zonas cerradas”, nombrando a un comité de tres a cinco miembros para dirigirlas.​ Muchos de los trabajadores esenciales de las ciudades eran palestinos. Los administradores militares de las ciudades satisfacían parte de sus necesidades, como construir una escuela, proporcionarles ayuda médica, otorgarles unos 50 dunams (0,05 kilómetros cuadrados) de sus antiguas tierras para cultivar verduras o renovar el interior de la mezquita Dahmash, pero los palestinos se sentían como prisioneros en la ciudad. Por ejemplo, los trabajadores del tren estaban sujetos a un toque de queda durante toda la noche, a la que se añadían periódicas redadas para comprobar que no tuviesen armas.​ Un trabajador ferroviario palestino escribió una carta abierta al diario Al Youm en marzo de 1949 en representación de 460 trabajadores ferroviarios musulmanes y cristianos: 

“Desde la ocupación, seguimos trabajando y todavía no nos han pagado nuestros salarios. Luego nos quitaron nuestros trabajos y estamos en el paro. El toque de queda todavía está en vigor. (…) No se nos permite ir a Lod o a Ramla, porque somos prisioneros. No se nos permite buscar trabajo si no es a través del Comité Local. (…) Somos como esclavos. Estoy pidiendo que se cancelen las restricciones y que se nos permita vivir libres en el Estado de Israel."


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